Cosas Quotes

Authors: A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z
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sin-libros-dios-este-silencioso-la-justicia-dormida-las-ciencias-naturales-paradas-la-filosofe-coja-las-letras-mudas-y-todas-las-cosas-envueltas-como-unas-heladas-tinieblas-de-li
precisamente-rondar-las-cosas-por-el-otro-lado-es-lo-que-diferencia-al-poeta-del-cientefico-o-del-poletico-quienes-por-el-contrario-prefieren-tenerlas-siempre-de-frente-muy-de-fr
hay-cuatro-cosas-viejas-que-son-buenas-viejos-amigos-para-conversar-lee-vieja-para-calentarse-viejos-vinos-para-beber-y-viejos-libros-para-leer-emile-faguet
entonces-estes-muriendo-por-amor-dijo-will-finalmente-su-voz-sonaba-estrangulada-sus-propios-oedos-muriendo-un-poco-mes-repido-por-amor-y-hay-cosas-peores-por-las-que-morir-cassa
creo-que-lo-mejor-que-podemos-hacer-por-nuestros-hijos-es-permitir-que-ellos-hagan-cosas-por-se-mismos-que-puedan-ser-fuertes-dejarles-ser-mejores-personas-dejar-que-ellos-crean-
tiene-que-haber-algo-en-los-libros-cosas-que-no-podemos-imaginar-para-hacer-que-una-mujer-permanezca-en-una-casa-que-arde-ahe-tiene-que-haber-algo-uno-no-se-sacrifica-por-nada-ra
percy-los-seres-inferiores-hacen-muchas-cosas-horribles-en-nombre-de-los-dioses-lo-cual-no-significa-que-los-dioses-esten-de-acuerdo-lo-que-nuestros-hijos-e-hijas-hacen-en-nuestr
era-como-una-abuela-para-me-una-abuela-vieja-y-dura-que-me-enseeo-un-monton-de-cosas-entre-otras-respirar-eso-me-fue-muy-etil-y-no-solo-para-interpretar-a-veces-eso-de-respirar-e
A partir de un determinado momento, advirtio Paul vagamente, la tecnologe­a habe­a pasado a see±alarle eºnicamente el care¡cter ineludible y proximo de la nada. En vez de liberar nanobots en el torrente sangue­neo para reparar las cosas me¡s re¡pidamente de lo que se deterioraban, implantar pequee±os computadores en el cerebro de la gente o aplicar otros metodos que Paul habe­a descubierto en la Wikipedia con intencion de aplazar la muerte hasta convertirla en ese ente lejano y menguante y casi inexistente que entonces era la vida- y para que la vida, para los humanos inmortales, se convirtiera en la diversion preponderante que entonces era la muerte-, la tecnologe­a parece­a abocada a eliminar la vida para siempre cumpliendo incontroladamente su eºnica funcion: convertir la materia, animada o inanimada, en materia computerizada con el eºnico objeto, al parecer, de aumentar su funcionamiento hasta que el universo fuera un eºnico ordenador. La tecnologe­a, una abstraccion indetectable en la realidad concreta, estaba llevando a cabo su tarea concreta, intuyo Paul debilmente mientras le acariciaba el pelo a Erin, gracias a una mano de obra humana, creciente y cada vez me¡s entregada que, en el transcurso de cientos de generaciones, iba recibiendo lo que parece­an anticipos (desde los pies a los coches pasando por las bicicletas, desde la cara a Internet hasta los tablones de anuncios) a cambio de convertir una cantidad suficiente de materia en materia computerizada para que los ordenadores pudieran ir construyendose a se­ mismos.

Tao Lin
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En estos momentos tuve una certeza fulminante: cada uno tene­a una 'mision', pero esta no pode­a ser elegida, definida, administrada a voluntad. Era un error desear nuevos dioses, y completamente falso querer dar algo al mundo. No existe­a ningeºn deber, ninguno, para el hombre consciente, excepto el de buscarse a se­ mismo, afirmarse en su interior, tantear un camino hacia adelante sin preocuparse de la meta a que pudiera conducir. Aquel descubrimiento me conmovio profundamente, este fue el fruto de aquella experiencia. Yo habe­a jugado a menudo con ime¡genes del futuro y soe±ado con papeles que pudieran estar destinados de poeta quize¡s, de profeta, de pintor o de cualquier otra cosa. Aquellas ime¡genes no vale­an nada. Yo no estaba en el mundo para escribir, predicar o pintar; ni yo ni nadie estaba para eso. Tales cosas solo pode­an surgir marginalmente. La mision verdadera de cada uno era llegar a se­ mismo. Se pode­a llegar a poeta o a loco, a profeta o a criminal; ese no es asunto de uno: a fin de cuentas, carece­a de toda importancia. Lo que importaba era encontrar su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo. Todo lo deme¡s eran mediane­as, un intento de evasion, de buscar refugio en el ideal de la masa, era amoldarse; era miedo ante la propia individualidad. La nueva imagen surgio terrible y sagrada ante mis ojos, presentido meºltiples veces, quize¡s pronunciada ya otras tantas, pero nunca vivida hasta ahora. Yo era un proyecto de la naturaleza, un proyecto hacia lo desconocido, quize¡ hacia lo nuevo, quize¡ hacia la nada; y mi mision, mi eºnica mision, era dejar realizarse este proyecto que brotaba de las profundidades. Sentir en me­ su voluntad e identificarme con el por completo.

Hermann Hesse
en-estos-momentos-tuve-una-certeza-fulminante-cada-uno-tene-una-mision-pero-esta-no-pode-ser-elegida-definida-administrada-voluntad-era-un-error-desear-nuevos-dioses-y-completame